domingo, 22 de julio de 2018

Nits de Cinema Oriental de Vic - Día 3

¡Bueno bueno!,

Ayer disfrutamos de nuestro tercer día en el festival de Vic, una jornada con variadas y muy interesantes propuestas tanto de cine como en otras actividades.

A las 10:00h arrancamos con SOA: ORDINAL SCALE, la más reciente película de la saga anime SOA de la cuál ya hablamos en una entrada anterior y que puede disfrutarse sigas o no la serie, ya que su trama se desarrolla en otra línea temporal.

Tras la matinal anime, pasamos un buen rato con Soccer Killer. Una producción de Wuxia Hongkonesa dónde un rey, tendrá que reclutar a un grupo de maestros de Kung-Fu para que formen parte de su equipo de fútbol defendiendo así su reino.


Finalmente la película, que prometía mucho gracias a su parodia cutre de algunos personajes Marvel, se ha quedado en un mero producto de entretenimiento palomitero pero igualmente disfrutable.

Después de comer hemos podido disfrutar de When sun meets moon, la mejor película romántica del año en Hong Kong. Un romance mágico y edulcorado muy típico de la industria.

A las 18:00h ha sido el turno de The Wrath of Silence, un thriller rural Chino denso y atmosférico sobre un padre mudo, que no dudará en enfrentarse a quién sea para encontrar a su hijo recientemente desaparecido.


 Muy intensa y en gran parte contemplativa, con algunas peleas muy interesantes.

Y después de cenar llegó una de las películas más esperadas de ésta edición, BAAGHI 2, que lejos de ser una continuación de la primera nos ofrece una nueva historia con el mismo héroe. Una trama dónde un militar acude en ayuda de su ex novia, la hija de la cuál acaba de ser secuestrada.


Todo y que tiene un final muy explosivo  y cuenta con una acción de gran calidad, no acaba de llegar al nivel de la primera parte. Aún así es igualmente disfrutable y cumplirá de sobras par los fans de Tiger Schroff.

Para cerrar la noche pudimos disfrutar de la sesión CAT III, que comenzó con un corto de la productora japonesa GIGA sobre unas superheroínas mezcla de Power Rangers y Sailor Moon, que se dedican a salvar a pecho descubierto, a todas las chicas que sufren abusos sexuales en su instituto

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Acto seguido dio comienzo Big Boob Sisters: The yellow panties of happiness. Una especie de remake de The yellow handkerchief en tono de comedia picantona con unas monjas pechugonas que le subirán los colores a más de uno.

Y nada, ¡En un rato más!

Aquí os dejo el vídeoresumen por si os da palo leer:



sábado, 21 de julio de 2018

Nits de Cinema Oriental de Vic - Día 2

¡Muy buenas Dominguers!,

Ayer tuvimos el placer de disfrutar de nuestro segundo día en el festival de cine oriental de Vic... ¡Y menudo día!


Tras un delicioso almuerzo a base de productos de la zona, cortesía del festival y Osona turisme, se proyectó Sniff, la primera película de la jornada. Una cinta familiar India sobre un niño sin olfato que, de repente, desarrolla unas cualidades olfativas tan excepcionales que hasta puede oler quién ha hecho algo malo y quién no.


Un título amable, divertido y sobretodo ligero ya que su duración es muy inferior al de una película India convencional.

Acto seguido, dentro de las sesiones retrospectivas, pudimos gozar con Out of the Dark. Otro clásico de Stephen Chow que mezcla una comedia de fantasmas muy tonta con la estética de Leon el profesional

Una auténtica locura con venganzas de ultratumba y perversiones varias.

Tras la pausa para la comida, nos soprendimos con el documental Cambodjan Space Project: Not Easy Rock n' Roll. Un muy interesante documento que sigue la historia de amor entre una prostituta Camboyana y un músico Australiano, y que lejos de ser una excusa para mostrarnos pegadizos ritmos de música garaje, se centra en aspectos más profundos como el crecimiento personal, la miseria y la relación politico-cultural del país.


Ligero pero contundente y sobre todo muy objetivo, lo que hay es lo que ves, sin endulzar.

A media tarde fue el turno de The Looming Storm, una película china de cine negro cuya premisa prometía mucho pero que se ha quedado en una simple decepción debido a su mal ritmo.

Y llegada la noche nos dirigimos a la Bassa para ver Bad Genius, una película Tailandesa sobre unos chavales que se dedican a hacer chuletas para los exámenes en plan profesional. Tan profesional, que no dudarán en ir ampliando mercado y arriesgando incluso aunque ello suponga meterse en líos.


Extraña pero original y medianamente entretenida, ya que tiene algunos momentos de tensión muy bien conseguidos.

Para dar broche final a la velada llegó la sesión TETSUDON, el popular recopilatorio de cortometrajes lowcost japonés cuya temática para éste año ha sido el "Sólo para adultos". Una edición muy guarreta y divertida en la cuál, Aureli y un servidor hemos tenido el placer de aportar nuestro granito de arena con el fake trailer Sex Note, una parodia erótica del famoso manga japonés.


Sin duda fue un día muy intenso en una edición, que repito, promete ser una de las mejores de la historia del festival.

¡En un ratito más!

Aquí os dejo el vídeoresumen por si os da palo leer:


viernes, 20 de julio de 2018

Crónicas Festivaleras: Fantosfreak - Día 4


Algo se muere en el alma cuando el Fantosfreak se va… ¡Pero tranquilos! Que a nosotros nos es imposible, pero tú que estás leyendo estás líneas aún tienes oportunidad de participar en las actividades que tendrán lugar en Cerdanyola hasta mañana, siendo hoy un día idóneo si no has podido acercarte al Parc del Turonet durante la semana, puesto que se proyectará lo más granado entre los cortos a competición y se anunciará el palmarés de esta decimonovena edición. Además, a las 19:00 podréis disfrutar de un Q&A sobre bandas sonoras y cine con Ken Stringfellow (R.E.M., The Posies…) moderado por el periodista Xavi Sánchez Pons (Mondo Sonoro, Sensacine, La Razón…). El evento tendrá lugar en el MAC (Museu d’Art de Cerdanyola), para posteriormente trasladar la acción de nuevo al Parc del Turonet con lucha libre en vivo de la mano de Riot Wrestling. ¡No os lo perdáis!

Para ir haciendo tiempo, os traemos la crónica de esta cuarta y última jornada de proyecciones de cortos en competición, quizás la noche con el nivel general más elevado, durante la cual pudimos disfrutar de 11 cortometrajes más que suman un total de 44 trabajos mostrados ante un total de más de 7.000 espectadores. Esas son las envidiables y fascinantes cifras de un festival que debería ser cita ineludible en vuestras agendas.



La sesión dio el pistoletazo de salida con Smashed de Sean Lahiff, presentada por su productor y, en calidad de compositor de la banda sonora, por Ken Stringfellow, guitarrista de bandas como R.E.M. y The Posies, el cual realizó un concierto acústico previo a las proyecciones. Mezclando el suspense y el terror, Smashed choca de primeras por su montaje caótico y su enrevesada trama, pero su potencial visual y sonoro mantiene la atención del espectador a medida que el metraje avanza. Lamentablemente, su juego de omisión y confusión da como resultado un trabajo algo desangelado que pasa sin pena ni gloria.

El segundo trabajo de la noche, Vargonia, fue presentado por su director Pol Diggler y una de sus protagonistas. Poco a comentar sobre este videoclip de trap en clave de humor. Un despiporre en toda regla que rinde homenaje a Mercè Rodoreda y a las T-10. Les Trapelles al parlament!



Justin Harding es un nombre conocido en Fantosfreak. Arrasando el año pasado con su Kookie, y acojonándonos también con Point of View, la potencia de los trabajos del canadiense reside en su ojo clínico para captar y provocar miedos ancestrales y universales. Este año ha participado de nuevo en el festival con su último trabajo, Latched, una monster movie con aires de fábula tenebrosa en la que de nuevo demuestra (ya lo hizo en Kookie) su capacidad para trabajar con niños y usarlos como elemento potenciador del miedo. Porque prácticamente todo el mundo sufre al ver a una criatura (humana, digo) expuesta a situaciones de riesgo, y esa baza Harding la juega muy bien. La belleza visual del cortometraje, propiciada por los magníficos paisajes canadienses, ayuda a generar esa aura de fábula cuyo punto álgido se sitúa en su tan tierno como crudo final. Una maravilla para los sentidos que se situó inmediatamente a la cabeza de mi ranking personal de toda la semana. Por favor, que alguien le pague un largometraje al señor Harding. ¡Deprisa!

La sesión continuó con un segundo trabajo de Sean Lahiff, cuya banda sonora está compuesta también por Ken Stringfellow, llamado Too Dark. Se trata de una comedia de terror en la que un asesino en serie acecha a una víctima a través del bosque, una lección de cine social (NO) sobre cómo ser un puto psicópata no es nada fácil hoy en día. Hilarante, sólidamente interpretada y visualmente notable. Mucho mejor que Smashed, y más idónea para el entorno Fantosfreak, tal y como demostraron las constantes carcajadas.

Le Cowboy de Mont Laurier lleva ya un considerable recorrido de festivales. Esta comedia negra sobre lo engañoso de las apariencias y lo fácilmente manipulable que es la voluntad del ser humano no cuenta con aspectos excesivamente destacables, pero tampoco lo necesita. Su simplicidad y agilidad la hacen una apuesta segura en certámenes no necesariamente de género, a pesar de la incomodidad que genera en el espectador, acentuada ésta en sus segundos finales, homenajeando al personaje de Arno Frisch en Funny Games.



El siguiente trabajo de la noche, también proveniente de Australia, es también un corto con un largo y exitoso recorrido de festivales. Su imponente potencia visual y la inmediatez de la trama hacen que Daemonrunner nos vuele la cabeza y nos deje con ganas de más con apenas 5 minutos de metraje, deseando que algún productor tome este corto (que, en cierto modo, es más bien un teaser) como apuesta para un largometraje.

La recta final de la noche comenzaba a acercarse peligrosamente, pero aun quedaban propuestas interesantísimas, como la comedia gore Born Again, en la que se nos muestra un rito satánico de resultado inesperado. Serie B burra y cachonda, festivalera a más no poder, que se une a la ya larga lista de candidatas al premio del público.

Y ahí estaba Minotauro, thriller nacional dirigido por Greg A. Sebastian, para borrar las sonrisas de las caras del personal. Su propuesta, algo previsible para el ojo avizor pero no por ello menos disfrutable, es una cruda historia rodada en un elegante blanco y negro que nos hace partícipes de la confusión de su protagonista. Un trabajo muy correcto y efectivo.



Por si las risas no hubieran sido suficientes ya, Working With Jigsaw era la sorpresa que el staff del festival nos tenía preparada como antepenúltimo corto a concurso. ¿Imaginas cómo sería tener a Jigsaw trabajando en tu oficina? Con sus juegos todo el día, impidiéndote trabajar con normalidad… Una pesadilla mayor que cualquiera de las torturas de sus películas. Una comedia low cost de lo más simpática y entretenida. Si la hubieran alargado unos minutos más, nadie habría expuesto queja alguna.

Alleycats, antepenúltimo trabajo proyectado en esta decimonovena del Fantosfreak, era la apuesta de animación de la noche. Probablemente mal situada en la parrilla debido a la espectacularidad de la mayoría de trabajos proyectados previamente, lo cual disminuyó bastante la capacidad de impacto de la propuesta, esta historia de acción sobre la venganza y sus consecuencias está excesivamente centrada en la batalla, provocando que los personajes no tengan ningún trasfondo y nos den igual, incluso si uno de ellos yace muerto en el suelo mientras su hijo le llora. Un esfuerzo visual que oscila entre el 2D y el 3D, impoluto pero vacuo. Quizás si hubiera sido el primer corto de la noche, mi opinión sería diferente.


Cerrando la cuarta jornada y las cuatro noches de proyecciones de los cortos en concurso tuvimos la chocante (no en el buen sentido) Besoin Dead, cuyo intento de ser seria le juega una mala pasada. En este drama zombie de interpretaciones amateur poco profundas para las necesidades de los personajes, su tono e intenciones se ven traicionados. Con semejante elenco, un tono cómico le habría sentado infinitamente mejor. De hecho, quedó demostrado que las escenas que mejor funcionaron fueron las más cercanas a la comedia, especialmente sus pinceladas de gore en el tramo final. No es ningún desastre, pero desde luego tampoco es ninguna maravilla. Un broche final un pelín insípido, por desgracia.


Así nos despedimos, un año más, de nuestro querido Fantosfreak. Muchas gracias a Rafa, Laura, Mayka y todo el resto del equipo Fantos, que se merecen un monumento en el Parc del Turonet más grande que la famosa (en Cerdanyola, claro) escultura de la C. Gracias por refrescarnos y alegrarnos estas calurosas noches de verano. Estaremos atentos a las RRSS del festival para saber cómo queda el palmarés de esta decimonovena edición.

¡Hasta el año que viene!

Óscar Lladó
@SlasherOz

Nits de Cinema Oriental de Vic - Día 1

¡Muy buenas Dominguers! 

El martes comenzó nuestro querido festival de cine de Vic y como de costumbre, nos hemos acercado por el mismo para ver lo que se cuece y manteneros informados.

Llegamos el miércoles a eso de las 21 y entre cenar y jiji jaja, nos perdimos la última película del día. Pero bueno, valió la pena ya que disfrutamos de una agradable velada y unos exquisitos platos Nepalíes en un popular restaurante de la zona.


Al día siguiente a las 9 ya estábamos disfrutando de nuestro desayuno en el Seminari de Vic, acompañados de Hoshino, Domingo y un par de coleguitas más del ambiente "frikiasiático". Tras coger fuerzas, nos dirigimos al cine Vigatà para disfrutar de Heroes Unite, un animado y potente Tokusatsu de Giga que tuvimos el placer de ver acompañados de tres de los actores principales y su productor, un señor con 20 años de carrera y 5000 películas a sus espaldas.


Después de tanto piño y tanto monstruo, nos subimos a la sala de arriba para ver la sesión restrospectiva Love On Delivery. Una desternillante comedia de Stephen Chow dónde veremos las idas y venidas de un bonachón algo pringado en busca de conquistar el corazón de una chica a base de Kung-Fu.

Un no parar de risas, situaciones imposibles y personajes pintorescos que no nos dará tregua alguna en toda la peli.

Tras una pausa para zamparnos un buen bistec, tocaba una de las más esperadas del festival, Top Knot Detective, precedida de la presentación de la nueva publicación indispensable par todo amante del cine asiático/exótico, el Shocking Asia. 

Top Knot Detective es un falso documental sobre la carrera de un señor que escribió, dirigió y protagonizó una serie sobre un samurai detective que va de pueblo en pueblo resolviendo injusticias a la vez que sigue la pista de su archienemigo, el asesino de su maestro.


Cabe remarcar que TODO lo aparecido en el documental es falso, tanto los testimonios como las imágenes de archivo como el tema a tratar. Eso si, trabajado de tal manera que entretiene de una manera brutal e incluso podría pasar por verídico si no estuviéramos al tanto de que no es real.

A éste despropósito documental lo seguía Stained, un thriller Hongkonés con Kara Wai que hemos tenido la suerte de perdernos para ir a descansar un poco. Ya que por lo que nos han comentado, su calidad en general dejaba mucho que desear.

Para cerrar la noche hemos podido disfrutar al aire libre y gracias a Movistar+ de Monster Hunt 2, la secuela de la cinta de espadas y fantasía Monster Hunt dónde los protagonistas, nuevamente deberán luchar por salvar la vida de su querido Wuba. Divertida, con buen ritmo y muy familiar, en la línea de la primera.


Y nada, ahora tras un delicioso desayuno cortesía del festival, seguimos al pié del cañón haciendo lo que más nos gusta...¡Ver pelis!

Aquí os dejo el vídeoresumen por si os da palo leer:


jueves, 19 de julio de 2018

Crónicas Festivaleras: Fantosfreak - Día 3


Hay un fenómeno que me apasiona especialmente del Fantosfreak: ver como la gente se aprende la letra de los spots y los canta a pleno pulmón. Es algo progresivo: la primera noche son risas, la segunda se cantan los estribillos, la tercera se suman las frases más reconocibles y a la cuarta ya hay más de uno (y más de diez) que la canta de principio a fin y a pleno pulmón. Es una de las maravillas de este festival tan especial. Lo doblemente gracioso es que este año las frases más reconocibles son del calibre de “Isabel Coixet nos suda to’l coño”. Un espectáculo, oigan. Y las caras de los abueletes escandalizados más todavía.

La tercera noche de festival comenzó fuerte, con la comedia Psycho Kino, cuyo realizador Guillem Dols hizo acto de presencia para presentar su trabajo ante las casi 2.000 personas habituales de cada sesión. ¿Alguna vez os habríais imaginado a un director de películas snuff pasando por una crisis artística? Pues eso nos plantea Psycho Kino: un trío de personajes (y un cuarto que, más que un personaje, es un recurso humorístico), dos de ellos secuestradores y otro víctima del secuestro. El plan para el hombre cautivo es claro: pelarlo de la forma más espectacular delante de la pantalla. Pero el guion no es lo suficientemente bueno, así que deciden retrasar el rodaje una semana con tal de reescribirlo. Lo que no se imaginaban era que, con el paso de los días, acabarían cogiendo cariño a su víctima. Un guion ingenioso, nada destacable en sus apartados técnicos. Correcto y entretenido.


Si en la crónica de la segunda jornada señalábamos que es habitual ver trabajos colectivos provenientes de escuelas de cine o diseño en la parrilla del Fantosfreak, en esta tercera jornada nuestra afirmación quedaba confirmada. Un nuevo trabajo de una escuela de VFX, Oculus Malus, era la encargada de seguir con la programación. Una simpática comedia en que un doctor nos explica su revolucionario invento: unas gafas para ver a los seres diminutos e invisibles que nos hacen la vida imposible, visualmente muy lograda gracias a la sabia decisión de usar un formato de mockumentary que rebaje los niveles de exigencia.

Nic Alderton repitió selección y presencia en el festival un año más, presentando una nueva entrega de su trilogía de cortometrajes The Albion Tales. En esta ocasión vino presentando Health, Wealth & Happiness, entrega que consideró la más relacionada con el terror de toda la trilogía. En ella, bajo su habitual y delicadamente trabajado envoltorio, se nos presenta la historia de un atracador que ataca a la mujer equivocada. A pesar de que el giro se vea venir, su tramo final resulta de lo más asfixiante… nunca mejor dicho. De nuevo, un trabajo que impacta en su apartado visual, más teniendo en cuenta los bajos presupuestos con los que trabaja el realizador, ofreciendo siempre un resultado sumamente profesional.




Las chorraditas simpáticas siempre son bienvenidas en las sesiones de cortometrajes, y más cuando provienen de Japón. Porque, ¿Qué hay más japonés que los kaiju? Y es que Koala: The King of Monsters nos muestra a la bestia más feroz, destructiva y achuchable de la historia. Y no, no es un koala.

The Warehouse, la siguiente entrega en la sesión de la noche, es el clásico cortometraje atractivo en el plano estético pero que carece de interés alguno tras conocer su resolución. Cabe destacar también las interpretaciones de los personajes centrales, que terminan de dotar al trabajo de un aire profesional, pero su juego del despiste no funciona para los perros viejos. Sirve perfectamente como teaser para vender un proyecto de largometraje que ahonde más en los personajes y sus subtramas, pero tal y como está planteado, lamentablemente carece de interés ni impacto.

Mucho tiempo llevo leyendo y escuchando sobre The APP, el más reciente trabajo de Julián Merino protagonizado por un enorme Carlos Areces que demuestra, una vez más, que merece más papeles “serios” más allá de su más explotada faceta freak. Normalmente, las expectativas suelen condicionarnos negativamente, pero el hecho de esperar un producto totalmente diferente al que me encontré hizo que lo disfrutara aún más. Porque The APP y su imparable recorrido de festivales a nivel mundial tiene una explicación, y es su capacidad para participar en prácticamente cualquier tipo de evento: es una comedia pero con un fuerte componente dramático. Es llana y accesible pero a la par contiene una potente crítica hacia la ceguera propia de la era de la información. Tiene pulso, garra y ritmo. Y, por supuesto, está magníficamente interpretado y dirigido gracias a un equipo 100% profesional. Apostar por The APP es apostar por el caballo ganador.




¿Recordáis ese terror nocturno tan típico de “el monstruo del armario”? Pues yo, la verdad, no. Era más de acojonarme con el “monstruo de debajo de la cama”, pero en mi armario si cabía un monstruo sería un pequeño y entrañable ser. Lo del monstruo del armario es más propio de los americanos de las películas, viviendo en barrios residenciales, con habitaciones enormes y armarios cerrados por una puerta. Ahí sí que era comprensible que se acojonaran. Y para la protagonista de nuestro tercer corto, Third Wheel, parece que el terror infantil era algo más real que eso. Algo con cara, ojos, tentáculos y fluidos viscosos. Algo que necesita alimentarse. Un trabajo simpático pero que, debido a su brevedad y a la contradicción que supone el tono usado para todo el cortometraje contra el diseño de producción de la criatura, acaba pasando sin pena ni gloria.

Encarando la recta final de la noche llegaba a la pantalla Count your Curses, un trabajo de animación que nos plantea un mundo misterioso y extraño, con conserjes centauro, hadas con pinta de pederastas y espíritus domésticos. Con un humor muy particular, nos deja con una inesperada lección de vida y un muy buen sabor de boca.




Chris McInroy dirigió el que fue uno de mis cortos favoritos de hace un par de años: el divertidísimo, descerebrado y ultraviolento Death Metal. Por eso tenía tantísimas expectativas con su nuevo trabajo, We Summoned a Demon. En él, dos chavales intentan hacer un conjuro sacrificando a una gallina para convertirse en “tíos guays”, pero accidentalmente invocan a un demonio con sed de venganza. No podía esperar ni más ni menos de McInroy: vísceras, litros de sangre y una estética tan forzada como visualmente atractiva en un festín de gore y chistacos. Un despiporre más para la filmografía del realizador norteamericano.




En la pasada edición del Festival de Cinema de Terror de Molins de Rei hubo un trabajo de su sesión de cortometrajes que dio de qué hablar: Cauchemar Capitonné, más conocido entre los asistentes al evento como “el de la silla” debido a que el eje central de la trama es una “silla maldita”. Con una fotografía muy lograda (si bien resulta algo genérica dentro de los cánones habituales del terror moderno), la historia que se nos plantea es una excusa pura y dura para buscar el shock y la incomodidad de forma constante, lo cual es de agradecer en un festival de trabajos de género, pero deja cierta sensación de haber desperdiciado una oportunidad para haber ido un poco más lejos. Al final queda en una historia vacua, gratuita y tan obsesionada con provocar que olvida su verdadero potencial.




La noche la cerró uno de los cortos más potentes que hemos podido ver hasta el momento en esta decimonovena edición del Fantosfreak, una salvajada en toda regla, pero no por violenta o sangrienta, si no en su plano psicológico. Baghead es uno de esos cortometrajes que hay que ver sin saber nada, sin ningún tipo de referencia previa. Una trama durísima, confusa hasta su primer giro, un drama con componentes de terror sobre el dolor, la tragedia y la venganza. Destacable por encima de los demás apartados resulta su diseño de producción, si bien hay que hacer mención especial a la excelente dirección de actores y a su idónea fotografía. Un cortometraje cuyo éxito radica en su capacidad de atacar sensaciones y pensamientos primitivos y despertar nuestro oscuro deseo de venganza, tal y como lo hacen subgéneros como el rape & revenge. Una pequeña joya que hay que disfrutar.

Y, con ese dulce regusto que deja una venganza bien ejecutada, encaramos una noche más el camino a casa, pensando en qué 11 maravillas nos tendrán preparadas para la última noche de cortometrajes a competición de nuestro adorado Fantosfreak. Porque cada noche nos vamos con la misma sensación: de querer más y más.

¡Larga vida al Fantosfreak!

Óscar Lladó
@SlasherOz

Crónicas Festivaleras: Fantosfreak - Día 2


Mientras escribimos estas líneas, hace apenas una hora que ha finalizado esta segunda jornada del decimonoveno Fantosfreak. De nuevo, una sesión equilibrada pero con mayor presencia del terror respecto a la programación del lunes, y también con un menor porcentaje de trabajos nacionales. El nivel general ha resultado superior y, de la parrilla de este segundo día de festival, podemos extraer potenciales candidatos a los diferentes premios que se otorgarán el próximo viernes. ¿Cuáles y por qué? Vamos a analizar los trabajos de esta noche, pieza a pieza.

Erik Gatby es un tío inquieto: actor, guionista, director de cortometrajes, de musicales (llevó a cabo el primer musical punk del estado con Mamá Ladilla) y cabeza pensante del Festival de cortos de Carabanchel, entre otros menesteres. No era su primera participación en el Fantosfreak (el año pasado ya participó con su Sofá, Manta, Palomitas) y estoy seguro al 200% de que no será la última. Su psicotrónica sci-fi low cost de 2012, Neuronas Elementales, abría la noche del martes de Fantos con su cóctel de frases épicas, malas actuaciones, agujeros de gusano, presidentes irascibles, zooms locos y tantas otras maravillas idóneas para nuestro querido Fantosfreak. Serie Z de la que se hace con más cariño y dedicación que medios, resultona pero quizás un pelín alargada.


Desde los Países Bajos nos llegaba la primera sesión de casquería de la noche con Netflix & Chill, o la suscripción más sangrienta de la historia. Su set y la iluminación del mismo dotan al trabajo de una estética moderna y atractiva, eso es lo primero que llama la atención, junto a la decisión de no incluir diálogos con tal de, imagino, internacionalizar la propuesta. Su previsibilidad se perdona con el giro de tuerca final, ese macabro detalle que pone la guinda al pastel.


Hay algunos detalles en las delirantes sinopsis del programa del Fantosfreak que probablemente superen con creces las sinopsis oficiales. Ese es el caso de Midnight Delivery, que resumen tal que así: “Una chica recibe un paquete en su casa a medianoche”, claro y meridiano, a lo que añaden la coletilla “el eslogan perfecto para Tinder”. Lo que no sé si sería buena publicidad para Tinder el resultado de la cita, porque este cortometraje estadounidense dirigido por Nathan Crooker explora el terror mediante el uso de su magnífica banda sonora, evitando los jump scares gratuitos a los que estamos acostumbrados en el terror contemporáneo, con un resultado escalofriante y un trabajo excelente en sus diferentes apartados. En un mundo justo, semejante trabajo sería reconocido e imitado, pero seguiremos tragando los mismos golpes de efecto de siempre.

  

El cuarto hueco de la noche estaba reservado para un caso sumamente especial: el participante más joven de las 19 ediciones del Fantosfreak. Recuerdo que, con 12 añitos, me hice una web de un grupo de metal, con el mítico Frontpage, y varios de mis profesores fliparon de que un chaval de mi edad hubiera desarrollado él solito una web. A día de hoy, ese software resulta más simple que el mecanismo de un chupete. Por eso me gusta imaginarme cuantísimo deben flipar los profesores de Pedro Villarejo, director de Redder, con su uso de los VFX a su corta edad (¡15 años!). Y es que Redder es un breve y pequeño cortometraje en el que Pedro despliega su arsenal de conocimientos y recursos. Portales espacio-temporales, saltos imposibles, velocidad del rayo… todo ello interpretado por otros dos jovencísimos actores y utilizando también recursos a nivel de dirección que demuestran un brillante futuro para el joven realizador. Si con 15 años este es el resultado de su trabajo, el cielo es el límite.

Hablando de futuro, es importante no olvidarse de vivir el presente. Y en ese presente hay dos nombres que suenan con fuerza para ser futuros referentes del panorama cinematográfico nacional, si es que no lo son ya. Con su estilo propio, caricaturesco, ácido y accesible a la par, los catalanes Albert Pintó y Caye Casas llevan un bonito año de cosechar éxitos desde que se presentaran en la pasada edición del festival de Sitges su primer largometraje (Matar a Dios) y su último cortometraje RIP, el cual han compartido esta noche de martes junto a cerca de 2.000 almas en Cerdanyola. Con el particular toque del dúo, que ya podíamos observar en trabajos anteriores como el multipremiado cortometraje Nada S.A., RIP es una apuesta segura en festivales gracias a la interpretación de la pareja protagonista formada por Itziar Castro y Josep Maria Riera, que hacen aún más hilarante un guion que es por sí mismo un despiporre en toda regla. A todo esto, en septiembre Matar a Dios llega a nuestras carteleras y no podéis ni debéis perdérosla.




Mehua, siguiente corto a competición de la jornada, es un trabajo colectivo de animación realizado en alguna escuela de diseño en Francia. Curiosamente, el año pasado ya se programó algún trabajo de las mismas características en Fantosfreak. ¿Casualidad o un tremendo talento del futuro de la animación francesa? Sea como sea, Mehua es un trabajo realizado con mimo en el que su trama quizás quede demasiado condensada por su brevedad, pero que se toma ese hándicap como una oportunidad para desatar todo su potencial visual prácticamente en cada segundo de su metraje. Bello, emotivo y místico, a ratos por separado, a otros todo a la vez. Uno de esos trabajos que te deja un buen regusto en el paladar.

A pesar de que entiendo las reacciones positivas, personalmente no me atrajo mucho la propuesta del primer largo del ahora universo Wyrmwood. De hecho, tengo que confesar que en Sitges me quedé frito viéndola, y en un revisionado posterior en casa no es que mejorara mucho mi concepción sobre ella. Pero algo que sí que me encantó es su estética post-apocalíptica sucia, árida y caótica. Por eso, cuando se comenzó a anunciar en redes una secuela, no me emocionó en exceso la idea, algo que cambió totalmente al ver anoche el teaser de lo que están preparando estos locos australianos. Porque Wyrmwood: Chronicles of the Dead funciona como cortometraje independiente, pero está claramente realizado para la búsqueda de financiación de cara al rodaje del largo. Y, sin lugar a dudas, han creado un excelente trabajo que te deja el hype por las nubes, en un violento festival de zombies, vísceras, sangre, tobillos rotos, armas y muchísima acción. ¿Será un presupuesto holgado el elemento necesario para compensar y corregir los errores de la primera entrega en esta futura secuela?




Uno de los pocos trabajos de la noche con realizadora femenina, The Whistler, daba inicio al tramo final de cortometrajes de la segunda jornada de Fantosfreak. Con su propuesta teen horror de componente folklórico y estética gélida, la canadiense Jennifer-Nicole Stang lleva a cabo de forma efectiva una historia espeluznante que se alimenta de los terrores infantiles y de esas leyendas locales que hay en casi todos los pueblos. Porque a veces nuestro escepticismo adulto nos hace olvidar que el ojo no todo lo ve.

No es habitual ver en la parrilla de los festivales un trabajo con 10 años de antigüedad, y mucho menos uno de acceso público que tuvo una época en que se tornó viral. Pero, señoras y señores… ¡Esto es Fantosfreak! Aquí se hace lo que le sale de sus partes íntimas (o públicas, según los gustos de cada cual, claro) al staff del festival. Y es que… ¿Quién se acuerda de “el falso tráiler aquel del asesino de la cuchara”? Porque es probablemente así como conocerás The Horribly Slow Murderer With the Extremly Inefficient Weapon, un descacharrante fake trailer en que un misterioso asesino (¿Es real? ¿Es fruto del subconsciente? ¿Es el primo del Tío Fétido?) acecha a un policía a base de cucharazos, persiguiéndole incansablemente alrededor del mundo. Again, and again, and again, and again, and AGAIN!

¿Y qué iba a ser una noche de Fantosfreak sin un “what the fuck” en toda regla? Este nos llegó gracias a Honey, un misterioso drama sobre los peligros de vivir en una casa grande. O igual era una comedia sobre los riesgos inherentes a quedarse demasiado absorto leyendo. No sé, aún me siento confuso, sin saber si me gustó o me pareció la mayor chorrada jamás realizada. O igual es todo a la vez y resulta tan maravilloso como desastroso.


La jornada la cerró una cachonda producción británica en la que quisieron sacar partido al cobertizo nuevo del jardín del director. Y vaya si dio de sí la cosa. Porque Blood Shed es una ensalada de bricolaje, vísceras, parafilias y humor 100% british regada con aderezo de terror videoclubero y cómics de los 80 que resulta de lo más entretenida e hilarante. El caramelito de la noche para los fans del fantástico más freak y festivalero, sin duda.

La fiesta sigue cada noche en Cerdanyola, y si te la estás perdiendo es: 

A) Porque te queda demasiado lejos
B) Porque estás en Vic
C) Porque quieres
D) Porque no tienes ni puta idea de la vida


¿Cuál es tu respuesta, dominguer

Y ya saben, no cambien de canal. ¡Mañana más!


Óscar Lladó
@SlasherOz

miércoles, 18 de julio de 2018

Crónicas Festivaleras: Fantosfreak 2018 - Día 1


Un año más, llegado el mes de Julio, tiene lugar una de nuestras semanas favoritas del año. Dos de nuestros festivales predilectos, el Nits de Cinema Oriental de Vic y el Fantosfreak de Cerdanyola, tienen lugar de forma paralela a lo largo de esta semana. Para ello, dividimos nuestros esfuerzos con tal de cubrir estas dos citas ineludibles del verano cinéfilo, siendo además una ocasión especial para CineDomingo ya que tenemos el orgullo de formar parte de los medios colaboradores de esta edición del Fantosfreak, oportunidad que no podemos dejar de agradecer a su staff.
Una vez aparcado y aterrizado (mente y cuerpo) en Cerdanyola, no pude evitar que se me dibujara una sonrisa en el rostro al ver cómo, de nuevo, el Fantosfreak iba a ser un éxito de convocatoria. Y es que, tres cuartos de hora antes del pistoletazo de salida oficial a las sesiones de cortometrajes en concurso, y con La Coctelera Negra en el escenario con sus temas de soul y R&B, el Parc del Turonet estaba ya repleto de gente preparando su espacio para la sesión que se nos venía encima. Y no era para menos. Un año sin escuchar los delirios de Garci Superstar, las historias de Pepito o el Niño Pedales, los bailoteos y el autotune de Los Bailongos… había ganas de Fantos, y se notaba en el ambiente. Así que no hubo mejor forma de comenzar que con la presentación de este año , de nuevo musical, con todo el staff y amigos del festival representando a feroces piratas pescadores de cortos en alta mar. Y ojo, que no son piratas impresionables, y es que les da igual que vengan de la ESCAC o vayan de ovnis envueltos de albal: los cortos malos merecen ir al mar.



La noche empezó con representación local, ya que Chesco Murillo presentaba en casa su cortometraje Un Viaje a Tomar por Culo, un trabajo en clave paródica de las películas de viajes en el tiempo que tanto proliferaron en los 80 y 90. Con un humor plano, sencillo y un metraje no demasiado extenso, se trata de una propuesta de fácil visionado muy idónea para festivales, tal y como demostraron las risas y aplausos del respetable. Y es que con la premisa de un consolador que permite viajar en el tiempo no había mucho margen de error. El entretenimiento estaba asegurado de antemano y funcionó como la seda. A nivel técnico, pese a un presupuesto probablemente nulo o muy bajo, se nota el mimo y cariño con el que se ha llevado a cabo el trabajo en sus diversos departamentos, y es de agradecer especialmente haber evitado los excesos visuales en las escenas de los viajes en el tiempo que hubieran provocado que el poso que deja el cortometraje (de buenrollismo y de trabajo bien realizado) fuera radicalmente distinto.


El segundo turno era para un trabajo que ya hemos podido disfrutar en múltiples ocasiones pero que, aún así, no me canso de ver. Y es que las infinitas bondades de Caronte (dirigido por Luís Tinoco, cabeza pensante de Onirikal Studio) van mucho más allá de su impresionante trabajo de VFX, puesto que no deja prácticamente ni un solo cabo suelto a pesar de la relativa sencillez de su premisa, magistralmente aprovechada en un guión capaz de condensar emociones de todo tipo en apenas un cuarto de hora. Su uso de los tiempos, la magnífica presentación de los personajes que nos lleva hacia la total empatía irremediablemente y sin frenos… lo trágicamente bello representado en un drama sci-fi de alto octanaje. Una maravilla. 

La noche continuaba con el breve pero intenso Retch, cuyo título (que, traducido, es “tener arcadas”) es toda una declaración de intenciones. Y es que estamos hablando de un body horror en el que vemos como una chica sufre una terrible mutación por causas que desconocemos, al no hacerle reacción el antídoto que le inyectan. Mucho látex para simular que se arranca la piel, fluidos que surgen del cuerpo, lentillas espeluznantes… en definitiva, un trabajo de maquillaje y FX de lo más profesional y resultón que cumple con su cometido. Si bien el 95% de su metraje es previsible y poco impactante para consumidores habituales de cine fantástico, su inesperado cambio de tono final es un enorme acierto que ayuda a desmarcarlo de otros trabajos de género. 

A pesar de que la presente edición del festival sea la más internacional, con 30 de 44 cortos provenientes de fuera del estado, algunos de esos 14 representantes locales se tratan de los trabajos más divertidos del circuito de festivales de este 2018. Entre ellos encontramos un trabajo que comienza a acumular selecciones imparablemente: ese cruce de road movie y comedia tarantinesca llamado Diesel, dirigido por Julio García. Se trata de un trabajo en el cual cabe destacar, sin duda alguna, su diseño de producción (comenzando por ese impresionante coche de gasolina… al que le han puesto diésel) y su dirección de fotografía, que nos da esa sensación de calor y aridez tan necesaria para esta clase de trabajos. Un esfuerzo notable que resulta de lo más efectivo para festivales de géneros y tonos muy diversos, algo que es sumamente difícil de conseguir. Le deseamos a su equipo un largo y exitoso recorrido.



El pasado año, el circuito de festivales se vio azotado por una tremebunda a la par que tierna historia ambientada en la Guerra Civil, realizada en stop motion. Se trataba de Cavalls Morts, del dúo Marc Ribas i Anna Solana, y dejaba un poso de tristeza y desolación brutal pese a su corta duración. En su último trabajo, titulado Cucarachas, de nuevo la tristeza y la soledad tienen gran peso en la trama, si bien el poso final que deja su historia es ciertamente positivo y vitalista, aunque cubre un trasfondo triste como es la pobreza en nuestros mayores (ese corazón formado por las cucarachas que salen de la pared…). El dúo sigue sus derroteros en cuanto al diseño de los personajes y escenarios, creándose una identidad propia en el mundo de la animación. Ojalá puedan seguir maravillándonos (y entristeciéndonos) con sus trabajos durante una vida entera. 

El segundo trabajo internacional de la noche llegaba de EEUU. The Key es uno de esos cortometrajes en los que una buena idea, complementada con el desarrollo de diálogos ingeniosos y divertidos, es suficiente para llevar a cabo un trabajo sin demasiadas exigencias técnicas. No contentos con ello, sus creadores lanzan un arsenal de efectivos y trabajados trucos visuales (al servicio, siempre, del componente cómico de su trama) que lo hacen visualmente atractivo a la par que divertido y entrañable. Si bien su final (y su forzado cambio de tono) no me convenció en absoluto, estamos hablando de un trabajo correcto y efectivo que, lamentablemente, no deja demasiado poso.


Si a algo nos tienen acostumbrados festivales como el Fantosfreak, es a incluir en su programación algunas bizarradas que bien podrían aparecer en webs y páginas como Ordure Bizarre o Dangerous Minds. Y es que la democratización de los VFX provoca que cualquiera (con conocimientos suficientes, claro está) pueda hacer “reales” sus sueños, paranoias y viajes de ácido. Este último sea probablemente el caso de Zarr-Dos, un inclasificable, incómodo, surrealista y extrañamente fascinante trabajo de animación que, al final, resulta olvidable e incomprensible. O por lo menos a mí se me escapa la posible metáfora que esconde, aunque dudo que la tenga. No es una pérdida de tiempo, pero hoy ya ni me acuerdo de él, lo cual nunca es buena señal.



Si entre los trabajos proyectados en el Fantos a lo largo de los años hemos visto seleccionados a los Oscar, ganadores de los Goya o de Sundance es debido a la capacidad de sus programadores/as para combinar trabajos que van desde el más puro y justificado underground hasta otros con un tremendo potencial comercial, como el ya reseñado Caronte o el siguiente título que pudimos ver en este lunes de arranque del festival: el americano Teddy Bears are for Lovers. Con un estilo y tono que puede recordar a series de género como Cuentos Asombrosos, Pesadillas y Alucinaciones o incluso en cierto modo Historias de la Cripta, el cortometraje resulta un caramelito para los fans del terror y el fantástico, con características que lo hacen muy adecuado para futuros “terrormaníacos” de no muy avanzada edad. Y es que su tono cómico y leve casquería (a menos que nos afecte el despeluche de peluches…) lo dotan de tremenda accesibilidad y propicia que un amplio abanico de sectores demográficos pueda sentirse atraído y satisfecho por él. ¡Chapeau por ello!

El antepenúltimo trabajo de la noche nos volvió a situar en el terreno de los seleccionados nacionales, con otro “viejo” conocido para el público habitual de festivales de género: 9 Pasos, del dúo que se presenta como M+M (Marisa Crespo y Moisés Romera), ganadora del premio del público en el pasado Infest y Meliès d’Argent en el pasado Festival de Cine de Terror de Molins de Rei. Si bien comprendemos su éxito y efectividad entre el gran público, su propuesta de terror mainstream presentada de forma minimalista y efectista sigue sin convencernos por razones (eso sí, cabe destacarlo) meramente subjetivas. Y es que 9 Pasos bebe plena y conscientemente del terror sobrenatural moderno, del de golpe de efecto bien colocado y poco más, un estilo que nos interesa más bien poco. Aún así, le auguramos un exitoso recorrido por festivales de género.
Para ir acabando la jornada, la propuesta más sangrienta de la misma llegaba gracias a Heartless del estadounidense Kevin Sluder. Arrancando con Farewell, Mona Lisa de los desaparecidos y añorados precursores del mathcore The Dillinger Escape Plan, la cosa prometía. Y, si bien el desarrollo de la trama resulta de lo más predecible al estar basada en El Corazón Delator de Edgar Allan Poe, en su gamberrismo radican sus bondades. Un gran trabajo de efectos prácticos e interpretaciones de primera hicieron que, sin duda, fuera el plato fuerte de la noche para los amantes de las emociones fuertes.

  

Si hablamos de propuestas sorprendentes y chocantes, los japoneses nos tienen muy acostumbrados a ello. Porque, seamos sinceros… ¿De qué otro país podría provenir un trabajo cuya trama se centra en una pareja perseguida y atacada mientras no pueden separar sus genitales? Crying Free Sex era el trabajo que cerraba la noche, una gamberrada de serie Z que, casi con total seguridad, debe ser uno de los descartes del último Tetsudon, y en el que vemos caras conocidas del underground japonés, como la aparición de Jimi Bueno, creador de Strega y cabeza visible de Garage Hero, canal de YouTube repleto de lecciones y consejos low cost alrededor del arte del tokusatsu. Animaciones cutres, acción e inverosimilitud por bandera hicieron que el cierre de la jornada fuera el “What the fuck?” de la noche.

¡Que no pare la fiesta! No cambien de canal, mañana más.

Óscar Lladó
@SlasherOz


Aquí va el vídeoresumen por si os da palo leer: