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viernes, 11 de mayo de 2018

FreeDomingo: Gotas

¡DOMINGUERS! 

Hoy toca dejar de lado el Baño de Sangre habitual de los viernes para realizar un ejercicio de intromisión interna. Y es que en este Freedomingo que os traigo hoy voy a meterme en el terreno de mi compañero y amigo Cristian y su sección Pelis Corticas, ya que os voy a hablar de un maravilloso corto en pleno recorrido festivalero, con el que estoy seguro os vais a topar en más de un certamen, si no lo habéis hecho ya. Pero primero, tocar poneros en precedentes.

El joven realizador del trabajo que hoy nos ocupa comenzó su recorrido como la mayoría: haciendo sus pequeños proyectos con amigos, aprendiendo de cada experiencia. En 2012 inicia su recorrido por festivales (que, 6 años después, aún dura) uno de sus trabajos más reconocibles hasta la fecha, una macarrada protagonizada por un payaso zombie que no deja títere con cabeza. ¿Su título? Tus Gritos Me Dan Risa. En ella su director, Sergio Morcillo, mostraba atisbos de sus capacidades y aptitudes actuales, pero ni él mismo se imaginaría que crecería tanto como realizador en tan poco tiempo. Porque el recorrido hasta su último trabajo, Gotas, ha mostrado una paulatina evolución en su trabajo y estilo que justifica por qué hace poco recibió el premio de cortometrajista ejemplar en el certamen madrileño Cortos con Ñ. Y es que, pasando por su contribución para ABC’s of Death (que no pasó la criba, pero poco le faltó) M is for Metamorphose o su más reciente You’re Gonna Die Tonight, Sergio ha venido demostrando (si es que tiene que demostrarle algo a alguien) que no es solo un interesante realizador de género, si no que sus trabajos destilan amor por el cine (en general) por los cuatro costados. Y ese amor, esa pasión, culmina en el que considero su súmmum como cortometrajista, Gotas, un trabajo que no se casa con ningún género, oscilando entre el drama y el fantástico, rompiendo con sus anteriores y mucho más estilísticamente definidos cortometrajes.



Gotas nos cuenta la historia de Marta (Marina Romero), una adolescente cuyos padres murieron hace unos años y que se enfrenta a toda una serie de cambios en su vida. Creedme si os digo que es todo lo que necesitáis saber de su argumento, pues el desarrollo de los acontecimientos os dejará patidifusos, en un constante juego del despiste y las falsas expectativas que dota al trabajo de un carácter imprevisible y sorprendente muy de agradecer en estos tiempos de copias y refritos. Porque Gotas puede recordar en cierto modo (en su tono e intenciones) a la primera mitad de una de las obras maestras del terror del siglo XXI: la francesa Martyrs, o incluso a The Babadook por su magistral cruce de géneros y su narrativa cautivadora y envolvente. Puede hacer que pensemos en determinados títulos pero, sin lugar a dudas, estamos hablando de una idea tan original en conjunto que es difícil hacer comparativas con cualquier otra película, más allá de ciertos fragmentos que, como decíamos, puedan remitirnos a otros trabajos. Este hecho hay que agradecérselo, además de a Sergio (lógicamente), al guionista Santiago Taboada, quien ha realizado un trabajo sublime de principio a fin y se ha implicado en el proyecto con todas sus energías y buenas intenciones. Sin duda hablamos de un tándem prometedor de nuestro cine, y esperemos que esta no sea ni mucho menos su última colaboración. Tienen muchas alegrías que proporcionarnos en el futuro.

Respecto al apartado técnico, es sin duda donde encontramos el mayor salto hacia adelante en el trabajo de Morcillo, puesto que nos topamos con una fotografía cálida cuando lo necesita, fría cuando así lo requiere el guion, pero agradable a la vista en cada plano. Todo ello, cosecha del director de fotografía Daniel Borbujo, sumado a un apartado de arte capitaneado por Ana Cobos que, sin excesos, consigue recrear la atmósfera perfecta para el desarrollo de la trama, tiene como resultado un producto final de acabado totalmente profesional.


Siguiendo con el apartado técnico, cabe destacar (sin ahondar mucho en los detalles para no fastidiaros la sorpresa) el tremendo trabajo de FX de Sergio Moral y su equipo, asegurando los escalofríos. Por otra parte, es triste que muchas veces se menosprecie o no se tenga en cuenta el trabajo del ingeniero de sonido. Y es que el experimentado Roberto H.G. realiza un trabajo ejemplar en cuanto al diseño de sonido se refiere, una talentosa gota más que, junto al resto de gotas del equipo, crea la ambientación necesaria para introducirnos, de noche y sin luz, en este oscuro a la par que luminoso océano llamado Gotas.

Sin duda, otra muestra más del enorme talento que tenemos en el cortometraje nacional. Un formato vapuleado y menospreciado que, poco a poco, va encontrando su lugar y, sobretodo, su reconocimiento.

Si tenéis oportunidad (que la tendréis, seguro) no os perdáis este inquietante nuevo trabajo del prometedor y talentoso Sergio Morcillo. No os arrepentiréis.


Óscar Lladó

domingo, 11 de febrero de 2018

FreeDomingo: El monstruo de dos cabezas

¡Muy buenas Dominguers!,

Hoy voy un poco tarde y es que, a última hora, he decidido cancelar la recomendación que tenía preparada para marcarme un FreeDomingo para traeros algo flipante e impresionante que he visto ésta mañana. Una cinta de terror de finales de los 50 tan cutre como divertida, toda una curiosidad del cine de monstruos y científicos locos que vale la pena ver.

La peli en cuestión es El monstruo de dos cabezas aka. The Manster, una coproducción USA/Japón dónde el terror, la ciencia ficción y las más purista serie B americana se fusionan en una divertida aventura llena de clichés, monstruos y drama de lo más cutre y salchichero.


En El monstruo de dos cabezas, nos encontramos a un ávido y valiente corresponsal de guerra, que se encuentra a punto de finalizar su período laboral en Tokyo para volver a New York y así reunirse con su fiel y amada esposa que lleva tanto tiempo esperándole. Antes de que acabe su estancia en tierras Niponas, su jefe le encarga visitar a un extraño científico que dice tener entre manos un proyecto muy importante en el campo de la evolución del ser humano.

Y mientras el viril periodista se lleva la impresión de que, el profesor es es de esos mucho habla y poco muestra, el otro descubre qué él es el espécimen perfecto para su próximo experimento: El de crear una nueva evolución del ser humano, un ser que jamás ha pisado la tierra. Así que en lugar de whisky, le sirve al visitante una copa de somnífero que lo deja fritico y listo para inyectarle el mejunje que lo transformará en un monstruo.


Mientras el experimento hace y no hace efecto, el profesor se encarga de que el periodista se de a la mala vida a base de llevarlo a locales de Geishas prostitutas, baños termales con más prostitutas y borracheras de sake día si día también. Cosa que hace que su entorno y su mujer se empiecen a preocupar, pero eso a él no le importa y en lugar de preocuparse por temas tan importantes como la extraña mutación que está sufriendo, sigue con su nuevo estilo de vida a la vez que va cometiendo de manera inconsciente, algunos asesinatos por toda la ciudad.


Maquillajes imposibles, una historia rocambolesca y mucho alcohol, son algunas de las cosas que ofrece ésta interesante joya de la ciencia ficción llena de falsos estereotipos sobre japón y sus costumbres que no dejará a nadie indiferente.

Iván Fernández


viernes, 22 de septiembre de 2017

FreeDomingo: Salvador

¡Muy buenas, dominguers!

Hoy me vuelvo a pasar un ratito por el FreeDomingo para recomendaros un drama de los que hay que ver junto a una caja de kleenex, pues las lágrimas están garantizadas. Basada en hechos reales de la historia de España, repasa un turbio asunto (uno más) de la época de la dictadura franquista: la ejecución en marzo de 1974 de SALVADOR PUIG ANTICH.


Así que analizaremos una parte de la vida del joven anarquista a través de la película SALVADOR, un biopic de producción española-británica del año 2006 y que fue dirigida por el director Manuel Huerga. El guión del film es una adaptación del libro-biografía Compte enrere: la història de Salvador Puig Antich (en español, Cuenta atrás: la historia de Salvador Puig Antich), cuyo autor es el periodista Francesc Escribano.

Salvador Puig Antich, nacido en Barcelona en mayo de 1948, mostró desde bien pequeño un carácter luchador y se mostró intolerante ante las injusticias que le rodeaban. Expulsado de varios colegios por su fuerte carácter (en uno pegó a un cura que llamó tonto a un compañero suyo al cual le costaba entender los conceptos), fue cursando sus estudios de bachillerato cuando formó en 1971 junto a otros compañeros del instituto el llamado MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), grupo revolucionario de tendencia anarquista que utilizaba las armas para realizar atracos a entidades bancarias (ellos las llamaban expropiaciones), con cuyos botines publicaban sus folletos de propaganda y ayudaban a los obreros en huelga.


Diversos errores en sus acciones les pusieron en el punto de mira de la Brigada Político-Social de la policía que, en septiembre de 1973, al ir a detener a uno de los teóricos del grupo se encontró con la presencia inesperada de Salvador. Se desencadenó un tiroteo en un portal cercano en el que uno de los policías resultó muerto.

Y en ése instante empieza la trama de la película. Tras el tiroteo, Salvador (interpretado por Daniel Brühl) es encarcelado en la Modelo de Barcelona a la espera del juicio. A partir de éste momento comienza una desesperada cuenta atrás de su abogado, Oriol Arau (interpretado por Tristán Ulloa), para salvar al joven. No será tarea fácil, pues al ser considerado terrorista y ser supuestamente el autor de la muerte de un agente del orden será juzgado en un Consejo de Guerra militar, con los riesgos que ello conlleva.

A través de las visitas de su abogado a la cárcel, Salvador va narrando mediante flashbacks la historia del por qué se unió a la lucha contra el sistema. Los orígenes del MIL, sus primeras acciones, las relaciones con su padre y sus hermanas, sus relaciones sentimentales... Recuerdos del pasado se van combinando con los sucesos que se van desarrollando mientras el joven está preso en la cárcel, como la relación con su carcelero Jesús Irurre (interpretado por Leonardo Sbaraglia) o la noticia de la muerte en atentado de ETA del almirante Carrero Blanco, por entonces Presidente del Gobierno y futuro sucesor de Franco, pocas semanas antes del juicio y que definitivamente sentó a Salvador en la silla del garrote vil.

Un Consejo de Guerra en el que la defensa jugó una partida de póker con las cartas marcadas (se le negaron constantemente pruebas que exculpaban en parte a Salvador), los intentos desesperados de sus compañeros de lucha por salvarle de la muerte, las frenéticas gestiones de sus abogados en busca de una respuesta de las fuerzas políticas españolas que nunca llegó... Dos horas dura ésta película en que a cada minuto que pasa la trama va en auge, acelerándose todo en la segunda hora, momento en que Puig Antich recibe el aviso de la ejecución y ha de pasar doce horas en capilla previas al cumplimiento de la sentencia. La angustia que viven tanto el joven como sus hermanas esperando un último gesto de buena voluntad de Franco en forma de indulto nos mantiene en viva tensión y con los sentimientos a flor de piel, llegando a un clímax final de grandes emociones en el triste momento de la ejecución de Salvador.


El film no fue bien recibido por los ex-miembros del MIL, que consideran que no explica las ideas políticas de Salvador y que no es más que una visión romanticona y simplista de la vida del joven. Y es cierto que no se centra mucho en la vertiente política de Puig Antich, pero sí explica de una forma ciertamente correcta qué fue el MIL y en qué consistían sus acciones para que el público se haga una ligera idea. No hay que olvidar que la película trata sobre la persona de Salvador y lo que nos quiere transmitir es ése mundo interior del muchacho, ésos sentimientos de angustia y las reacciones de impotencia de no poder hacer nada tanto de él como de los que le rodeaban en los momentos cercanos a su muerte, algo que el director nos ha sabido retratar perfectamente. Para los que quieran saber más, siempre están ahí los libros de historia.


¡Un saludo dominguers, y hasta la próxima!


miércoles, 31 de mayo de 2017

FreeDomingo: Down Periscope

¡Muy buenas de nuevo, Dominguers!

Me dejo caer otra vez por el FreeDomingo para recomendaros una disparatada comedia de ésas que apetece verse una perezosa tarde de domingo junto a un buen bol de palomitas o unas gominolas, para aliviar el trauma que siempre supone acabar la jornada de fiesta y encarar una nueva semana laboral.


Así que olvidemos durante un rato nuestros problemas y alistémonos en la Marina de los EEUU con DOWN PERSICOPE (ABAJO EL PERISCOPIO en su traducción al español), una película estadounidense de 1996 que sigue el género de la tradicional comedia slapstick. Dirigida por David S. Ward y producida por la 20th Century Fox, nos propone seguir las vivencias del teniente Thomas Dodge, un aspirante a capitán de submarino con una vida y costumbres algo excéntricas.
El personaje de Dodge está desempeñado por Kelsey Grammer, que por aquél entonces no se proliferaba mucho haciendo películas y era más conocido por sus papeles en series aclamadísimas como Cheers (interpretando al doctor Frasier Crane) o el spin-off de ésta, Frasier. También ponía voz a personajes de dibujos animados (por ejemplo a Sideshow Bob en The Simpsons). Se puede decir que su primer papel protagonista en la gran pantalla cumplió las expectativas que como actor cómico habían puestas en él


Así pues, la trama del film nos pone a un Thomas Dodge que por tercera y última vez es propuesto para que se le conceda el grado de capitán y poder tomar el mando de su propio submarino nuclear. Pero en el gabinete no están muy convencidos, pues consideran a Dodge un hombre temerario tras un incidente con un submarino ruso. Incluso el almirante Graham (Bruce Dern) se opone férreamente al nombramiento de Dodge como capitán, alegando ciertos rumores sobre un tatuaje en las partes nobles...

Aún así, para no perder los miles de dólares invertidos en la formación de Dodge, deciden poner a prueba su capacidad de mando mediante un juego de guerra ideado por el vicealmirante Winslow (Rip Torn), un hombre que tiene verdadera fe en él. Pero lo que Dodge no esperaba es que le iban a hacer entrega del mando de un submarino... diesel de la Segunda Guerra Mundial, el USS Stingray, anclado y medio oxidado.

Si el submarino daba pena, la tripulación no se iba a quedar atrás. Seleccionados malévolamente por el almirante Graham, los hombres al servicio de Dodge reúnen los requisitos más variopintos: el teniente Martin Pascal (Rob Schneider), que ansía el poder a golpe de su voz de pito; el jefe de máquinas Howard (Harry Dean Stanton), demasiado aficionado a la bebida y el tabaco; el timonel Stanley Sylvesterson (Jonathan Penner), un ludópata obsesionado con las apuestas y el dinero; el segundo timonel Jefferson Jackson (Duane Martin), un frustrado jugador de baloncesto de la NBA... Incluso en el Stingray habrá hueco para la primera mujer a bordo de un submarino, la oficial de inmersión Emily Lake (Lauren Holly).


Dodge y su tripulación deberán adecentar y poner a punto al Stingray para sacarlo a la costa atlántica y hacer frente al USS Orlando, el submarino nuclear en el que antes servía Thomas Dodge y capitaneado por Carl Knox (William H. Macy), un hombre que nunca vio aptitudes en él. Desde la Comandancia no se lo pondrán fácil ya que el almirante Graham no jugará muy limpio, pues su obsesión es destrozar y hundir la carrera de Dodge.

El reto para nuestro intrépido capitán es apasionante, porque si consigue tomar los objetivos propuestos se le hará entrega de un submarino nuclear prometido por el vicealmirante Winslow. Un submarino diesel cascajo de la Segunda Guerra Mundial contra la flota más moderna de submarinos nucleares de los EEUU. ¿Será capaz Dodge de cumplir sus obligaciones? La respuesta la encontraréis en la hora y media que dura ésta desternillante aventura, embarcaos en el camarote de los Marx que es ése submarino y pasadlo bien con tan alocada tripulación.

¡Un saludo y hasta la próxima, Dominguers!


Abel.


viernes, 20 de enero de 2017

FreeDomingo: Las pistolas cantaron la muerte


Que Lucio Fulci fuera un tipo tan polémico como polifacético lleva al punto en el que te hace plantearte cómo es posible que de su mente y sus retinas salieran trabajos tan dispares entre sí. Personalmente, nunca me había enfrentado a sus trabajos dentro del spaghetti western… y ya iba siendo hora. Lo que me encontré con Las Pistolas Cantaron La Muerte (aka Los Colt Cantaron a Muerte y fue Tiempo de Matanza) fue un entretenidísimo y violento western altamente disfrutable. Una buena elección, a mi parecer, que abre boca y provoca unas tremendas ganas de indagar más en las obras del entonces futuro padrino del gore dentro del western “a la mediterránea”.


Con un Franco Nero en estado de gracia y justo en el momento en que su carrera comenzaba a despegar (el mismo año se estrenaba su primera aparición como el mítico Django en la película homónima de Sergio Corbucci) y un acertadísimo contrapunto tragicómico de la mano del uruguayo George Hilton y su interpretación del hermano alcohólico de Tom (Franco Nero), Las Pistolas Cantaron La Muerte se presenta desde el primer segundo de metraje como un spaghetti western mucho más oscuro y visceral que la gran mayoría de sus coetáneos, pero que a pesar de ello conserva la capacidad de entretener y emocionar que caracteriza al género. Nos cuenta la historia de Tom, un buscador de oro que recibe la visita de un conocido de su pueblo natal, quien le dice que debe volver urgentemente. Al volver, Tom se encontrará con un pueblo totalmente dominado por el terrateniente Sr. Scott (Giuseppe Addobbati) y su sanguinario hijo Jason (Nino Castelnuovo), quienes tienen a todo el pueblo bajo su yugo. Junto al borracho de su hermano Jeffrey, Tom decidirá que ya va siendo hora de que todo vuelva a ser como antes.


Una historia fundamentada en la venganza, con constantes escenas de acción y un desarrollo de acontecimientos de tremenda crudeza y frialdad en el que no importa el género, edad o condición: si tienes que morir, morirás. Todo ello desde un prisma en el que el fantástico juega un enorme papel, haciendo que esos tiroteos imposibles y esos movimientos surrealistas de las peleas no chirríen en absoluto, puesto que durante todo el metraje se van mostrando declaraciones de intenciones (tanto voluntarias como involuntarias) de que nos encontramos frente a un western con pinceladas del terror. El hecho de que el villano sea un psicópata desatado e incontrolable nos recuerda quién hay tras la cámara: nada más y nada menos que uno de los mayores representantes del giallo y el terror italiano. Aunque aún faltaban unos años para que mostrara su cara más visceral, Fulci deja claro con Las Pistolas Cantaron La Muerte cuál será el sendero que tomará para llegar a convertirse en el matarife que fue.

Óscar Lladó

martes, 3 de enero de 2017

FreeDomingo: I am Not a Serial Killer, una de las joyas de Terrormolins 2016

Hoy me gustaría hablaros de una de las películas que más me gustó en todo 2016. Sin duda alguna, me gustó mucho más de lo normal porque no me informé lo más mínimo de ella, no sabía absolutamente nada de ella, salvo el título, y bendito sea el momento en que decidí no saber nada acerca de ella, enserio. Todo fueron sorpresas, para bien. No voy a hacer ningún spoiler, pero si quieres llegar totalmente virgen a la película antes de leer la crítica, enserio, te lo recomiendo.

Justamente después de escribir la crítica al completo he pensado: coño, está ganó 1er premio en ésta última edición del Festival de cine de Terror de Molins deRei, ¿no? Y lo he tenido que comprobar. No, no ganó 1 premio, ganó 3.

Mejor película
Mejor director
Mejor actor Max Records

Repito, sin spoilers, basándonos en la información revelada en poster, argumento y sólo medio tráiler.


I Am Not a Serial Killer es una película Irlandesa dirigida por Billy O’Brien y escrita por Christopher Hyde y el mismo Billy, basada en la novela homónima escrita por Dan Wells, que es la primera historia de la trilogía de John Wayne Cleaver, seguida por Mr. Monster y acabada en I Don’t Want to Kill You.

La premisa es simple, un joven tiene problemas mentales, es un sociópata de cuidado y está totalmente obsesionado con los asesinos en serie, de modo que reconoce que hay ciertas conductas extrañas en su comportamiento y quiere evitarlo a toda costa. La guinda del pastel; comienzan a asesinar a gente de una manera brutal en su vecindario.

Aún no tengo claro el género final de la película, no tengo claro el target. Pero sé que me encanta, sé que no es profunda, sé que no es el mejor de los thrillers, sé que no es la mejor de las fantasías, sé que no es lo mejor del terror, pero joder, lo juntan todo y queda tan jodidamente natural, sano y fresco como una manzana.


Me leí el libro poco después de ver la película, porque insisto, me gustó mucho. No estoy seguro de qué obra me gustó más, nos condiciona tanto el orden de consumo. ¿Me habría gustado la película si hubiese leído el libro antes? Pues no lo sé. Sólo sé decir que en mi orden, ambas obras se complementan muy bien. Obviamente cuentan la misma historia pero cada una matiza más en lo suyo. La película es más directa, más thriller, en cambio la novela es más romántica (no en el sentido de la historia de amor…), se regodea más poéticamente, la película es más ligera en ese sentido.

Además de que el final de la novela da mucho más pie a una segunda parte.

En definitiva, la cinta es fácil y sencilla, pero creo que ahí radica su verdadera belleza, no necesita profundizar en los miedos o temores más profundos del ser humano para calarte. La historia de un adolescente demasiado listo como para darse cuenta de que es una bomba de relojería, y la gracia que tiene al intentar aparentar ser un chico normal. 


La fusión del cine detectivesco al más puro adolescente con un terror sobrenatural muy bien encontrado. Cuando según mi parecer, la mezcla de diferentes elementos queda brutal.


“Recuérdame, cuando ya no esté…” 

Cristian.G


viernes, 23 de diciembre de 2016

FreeDomingo: Black Mirror, te jodes y bailas

¡Muy buenas! Al habla Cristian

Ayer noche me miré un par de episodios de la última temporada de Black Mirror, la cual, si no estoy mal informado, es la primera que se estrena en Netflix.

La tercera temporada constará de un total de 12 episodios, que se estrenarán en 2 partes. La primera parte, ya estrenada, se pudo ver en Netflix a partir del 21 de octubre.


El caso es que mi vida privada estaba pasando por un momento, no digamos malo, pero sí un poco monótono y aburrido, véase “la vuelta al cole”. Y no quería deprimirme más, así que los he ido dejando… hasta ayer. Y es que, para los que no lo sepáis, el encanto que tiene la serie es que te rompe el culo. Sin más.
Te cuenta una historia y te deja ir a la cama para que puedas pasar horas mirando el techo, dándote cuenta de lo realmente jodidos que estamos, o podemos llegar a estar.

Aquí aprovecho para hacer un pequeño inciso, una opinión. Creo que estrenar seis episodios de golpe es un gran error. Ya que, a más de uno le pasará como a mí; no puedes esperarte y lo tienes que ver todo corriendo. Esto impide la rutina que tuvimos con las dos anteriores temporadas, que consistía en ver el capítulo y pasarte toda la semana dándole vueltas (porque de verdad, algunos episodios lo consiguen).

Black Mirror es una serie británica creada por Charlie Brooker, con episodios sin continuación, es decir, cada capítulo es un mediometraje, cuyas historias nos hablan de problemas sociales o políticos, desde una perspectiva tecnológica. En muchos casos las historias son situadas en crueles distopías, basadas en la superficialidad y el borreguismo. Si aún no has visto ningún capítulo, puedes mirarte el que más te interese sin temor a perderte nada de los anteriores, ya que se trata de una especie de antología.

Pero hemos venido a hablar del tercer episodio de la tercera temporada. Aviso, habrá spoilers. De modo que si no lo has visto, y tienes previsto hacerlo, no sigas.

Black Mirror 3x03 Shut up and Dance
(Ojito, ésta crítica contiene SPOILERS)

Pequeño comentario tonto sobre el título. Creo que habría sido mucho más acertado traducir la frase, no las palabras. Una vez visto el episodio, te das cuenta de que no te querían decir “cállate y baila”, te querían decir “te jodes y bailas”.

La historia comienza con un excepcional Alex Lawther encarnando a un joven súper normal. Tímido, amable y bastante paradito. Trabaja en un restaurante de comida rápida, sus compañeros se ríen de él, pero su encargada parece estar contenta con su trabajo, incluso inspira posible romance. El caso es que cuando llega a su casa, su hermana ha cogido su portátil y parece que ha cogido un virus, así que él descarga un detector de malware y sin darse cuenta, se activa su webcam. El chico se hace un pajote (¿para qué usar palabras oninistas?) y le llega un mensaje que le dice: sé lo que hiciste el último verano. No, es broma. El mensaje le dice que le han visto, y que si no hace lo que le piden, publicarán el vídeo y se lo pasarán a todos sus contactos.

¡Joder! ¡Eso me podría pasar a mí! Y arranca el episodio. La odisea del pobre Kenny. Ay… pobre Kenny.

Los malos malísimos utilizan a Kenny para hacer recados, durante su camino, se encuentra con otras tantas personas que están en su misma situación. Gente que está siendo utilizada para algún misterioso fin.

A Kenny le hacen ir a un par de sitios, entregar una tarta, atracar un puto banco (escena brutal) y pelear a muerte contra otro hombre al cual están manipulando.


Ahora viene lo bueno, como en la mayoría de episodios de Black Mirror, lo bueno es cuando saltan los créditos y te pones a pensar en la escena final. Durante los 50 minutos que dura el episodio. NOSOTROS hemos sido Kenny, NOSOTROS estábamos avergonzados de que nuestras novias, amigos y familiares pudiesen ver un vídeo de nosotros dándole a la zambomba, porque es algo natural, que todos hicimos, hacemos o haremos alguna vez en nuestra vida. Pero aún y así, es un acto muy privado.


Y por esa razón, nos hemos sentido, de alguna manera más o menos directa, conectados con el personaje. Hemos simpatizado totalmente con Kenny, aunque no te hayas pajeado en tu vida o seas una mujer, te sientes KENNY.

Tú has llevado la tarta. Tú has atracado un puto banco con Jerome Flynn (más conocido por su papel de Bronn en Juego de Tronos). Tú te has peleado a muerte con un desconocido.

Y todo eso cambia, totalmente, con una simple frase que dice su madre al teléfono. “Kenny, ¿qué vamos a hacer? Eran niños…” joooooooooooooooooder. El puto Kenny, con el que he conectado, con el que me he aliado, por el que he sentido lástima y alegría. Es un puto pedófilo. ¡Los putos Charlie Brooker, William Bridges y James Watkins (guionistas y director respectivamente) me han engañado como a un puto imbécil, otra vez!

Y es que le han dado la vuelta a todo, los malos del capítulo, no son tan malos. Acaban con la fotito del trollface para poder galardonarse. Pero son los putos héroes de la ciudad, ni Batman ni hostias, estos señores son los jefes. Han utilizado y descubierto parte de una red de pedófilos. Ya que, si nos ponemos a pensar en ello todos los personajes mostrados están en el ajo. La empresaria del vehículo, es la propietaria (o semejante) del hotel donde Jerome Flynn se quiere traer a la prostituta, la llama prostituta pero, quiero dar por hecho que es una menor, por eso le da tantísima importancia al asunto. El señor con el que Kenny pelea a muerte, deja bien claro que él lo único que hizo fue mirar fotos también, pero demasiado jóvenes. Y por último, el chico que entrega la tarda, cuando se descubre el pastel, está rodeado por sus familiares, los cuales le dicen cosas como “¿Esto eres tú? Un monstruo.” Y así, una vez más, Black Mirror nos enseña la peor parte del mundo, siempre desde la perspectiva de la tecnología, siempre tan correctos en lo técnico, siempre con ese diseño artístico tan excelente. Siempre tan doloroso.

¿Recordáis la sonrisita con la que Kenny mira a la niña pequeña que olvida su juguete en el restaurante al inicio del episodio? ¡¡¡PUES LE SONREIA PORQUE SE LA QUERIA FO****!!!

Si por lo que sea te ha llamado la atención, has visto el episodio y te ha gustado. Y no has visto ninguno más. Te recomiendo verlos todos. Pero si no te ha gustado tanto, o simplemente no tienes o quieres invertir tanto tiempo, mis capítulos favoritos son:

1x01 The National Anthem; La princesa Susannah, duquesa de Beaumont, un miembro muy querido de la familia real ha sido secuestrada. El secuestrador, a cambio de su vida pide una sola cosa. Que el primer ministro se folle a un cerdo, y lo emitan en directo en todos las canales.

1x03 The Entire History of You; Se ha creado una nueva tecnología, la cual consiste en un aparato que graba todo lo que vemos con los ojos, y lo deja registrado. Además de poder revisionar cosas en nuestros propios ojos y almacenar recuerdos, podemos proyectarlos en pantallas.

2x01 Be Right Back; Una empresa se dedica a crear inteligencias artificiales basándose en las interacciones de la persona con las redes sociales, para replicar artificialmente a personas fallecidas, de modo que estas sigan actualizando las redes, contesten a tus mensajes e incluso te llamen por teléfono. Y aún hay un nivel más…

¡Hasta la próxima!

domingo, 27 de noviembre de 2016

FreeDomingo: White God

¡Muy buenas dominguers!

Aquí mi primera vez en esta sección de libre albedrío que es FreeDomingo y os traigo una película húngara con un trasfondo animalista.

White God dirigida por Kornél Mundruczó narra la historia de la adolescente Lili y su perro Hagen que son enviados a pasar tres meses en casa del padre de Lili, padre que quiere quitarse problemas de encima y por ello abandona a Hagen a su suerte. La historia se enmarca en una sociedad muy próxima a la nuestra donde los perros que no son de raza tienen un impuesto añadido y son mal vistos y todo perro que vague por las calles es mandado automáticamente a la perrera a la espera de su ejecución. Hagen, después por pasar por mil y un maltratos por parte de los humanos, termina liderando una venganza sangrienta en manada contra sus agresores.


Se trata de un film poco ortodoxo (o como se suele denominar hoy en día indie) que presenta fuertes alegorías, ya no solo como defensa animalista sino como un retrato político reivindicativo interracial. Perros con sentimientos y sufrimiento muy humanos y humanos que se comportan como verdaderas bestias sin piedad es lo que quiere mostrar Mundruczó durante toda la película.
En definitiva una película que transmite acción y drama a partes iguales con un perro como protagonista en una especie de relectura de Spartacus (Stanley Kubrick) y The Birds (Alfred Hitchcock) que lejos de ser una obra maestra ofrece unas dos horas bastante entretenidas y reflexivas.

Y como no podía ser de otra forma, el trailer:



Margot



viernes, 11 de noviembre de 2016

FreeDomingo: Beavis & Butt-Head recorren América

¡Muy buenas, querid@s Dominguers!

Hoy vamos a hacer el gamberro en Free Domingo recordando una película de dibujos animados cuyos protagonistas son dos pollos de aúpa, y que con sus locuras nos harán desternillarnos de risa: BEAVIS Y BUTT-HEAD RECORREN AMÉRICA (en inglés, BEAVIS AND BUTT-HEAD DO AMERICA).


Como sabréis, Beavis y Butt-Head son dos zumbados adolescentes que protagonizan la famosa serie homónima en el canal americano MTV. Apasionados de la música metal, viven solos en una casa sin aparente supervisión adulta y causan el caos día sí día también en la ciudad en que viven, Highland, acabando con la paciencia de todos (como con la del director del Instituto de Highland).
Mike Judge, su creador, decidió llevarlos a la gran pantalla después de que la propia MTV se lo propusiera varias ocasiones en años anteriores, hasta que por fin consiguieron convencer a Judge en 1996. Así, el 20 de diciembre de 1996 y lanzada por Paramount Pictures, el primer largometraje de Beavis y Butt-Head se estrenó en los cines de Estados Unidos recibiendo una crítica muy buena y con una recaudación de 63 millones de dólares, convirtiéndose en el mejor estreno hecho en diciembre hasta que fue superada por Scream 2 al año siguiente.

La peculiar aventura de los dos mozos se inicia en su casa, cuando tras un extraño sueño descubren (no sin esfuerzo) que les han robado su querida televisión. Decididos a recuperarla a toda costa (y tras un intento fallido de mangar una del aula de vídeo de su instituto), se verán en la habitación de motel de un peculiar tipo: Muddy Grimes, que está a la espera de dos sicarios que han de asesinar a Dallas, su mujer. Grimes, visiblemente borracho, piensa que los sicarios son Beavis y Butt-Head y les ordena cepillarse a su esposa. Con lo que no contaba es que los dos chavalotes, que están bastante saliditos, creen que deben beneficiársela. Para ellos es el plan perfecto: sexo con una tía que está maciza y encima les pagarán por ello, así que aceptan el encargo y vuelan hacia Las Vegas, donde está la susodicha.


Una vez allí (tras un vuelo loco, como era de esperar, en dónde conocen a una viejecita algo despistada) llegan al hotel dónde se esconde Dallas. Para desilusión de los chicos, no van a meter por el momento. Incluso Dallas (que de verdad cree que han ido allí para matarla, no para acostarse con ella) les ofrece el doble de dinero si en lugar de cepillársela a ella se cepillan a Grimes. Los chavales no tienen muy clara la nueva oferta (porque obviamente, siguen pensando en clave sexual), pero han de salir corriendo del hotel porque el FBI llega para arrestar a Dallas, que tiene en su poder una potentísima arma biológica. La chica esconde el arma en los pantalones de Beavis y quedan en encontrarse los tres en Washington DC, donde recibirán su "recompensa".

Para huir de Las Vegas, Beavis y Butt-Head se suben a un autobús de línea con destino a la capital estadounidense, que está llenito de adorables abueletes (incluyendo la viejecita del avión). El FBI y su obsesivo agente Flemming les pisarán los talones continuamente, en pos de recuperar la temible arma, y no dudará en despelotar y hacer pasar por inspecciones de orificios a todo aquél que se le cruce por delante. La carrera hacia Washington DC está servida, y con nuestros dos pájaros a bordo el desastre está garantizado en todos aquellos lugares por los que pasen...


Qué mejor manera de quitarnos el stress que echando unas buenas risas a cargo de éste par de zumbados. Descarados, deslenguados, inocentones a veces... La duración de la película no llega a la hora y media, por lo que es muy ligerita de ver. Incluso cuando termine, puede que nos entren ganas de que hubiese durado más, rollo superproducción a lo Titanic. Porque con éste par de locos, el tiempo pasa volando. ¡Ah! Y con una muy buena banda sonora, que también hará las delicias de nuestros oídos.


¡A disfrutar y reír, Dominguers! ¡Hasta la próxima!

lunes, 31 de octubre de 2016

FreeDomingo especial Halloween: Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes

Domingos, domingas… hoy es el día en que más de uno quisiéramos estar en EEUU para celebrar Halloween en todo su esplendor, pero como somos unos pobres bloggers muertos de hambre estamos aquí. Y currando. Pero bueno, nos queda el consuelo de transportarnos a otros mundos a través de nuestro amado cine.

Si fuera actor y tuviera 20 años más, probablemente me fliparía trabajar con Fulci. Es un dos por uno: estás trabajando y además estás sufriendo las perrerías más brutas que se te puedan pasar por la cabeza, como una casa del terror a un nivel extremo. Las maravillosas ideas del director para hacer sus películas tan brutalmente atractivas conllevaba hacer sufrir a los actores tanto o más que los personajes que interpretaban, llevándoles en muchos casos al límite. Y no hay mayor ejemplo de ello que su “trilogía” de las puertas del infierno. Es imposible enfrentarte a cualquiera de las tres películas (Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes, El Más Allá y Aquella Casa al Lado del Cementerio) sin que se te quede al menos una escena de cada una de ellas grabada en la retina. Por algo el tito Fulci compartía el título de “Godfather of gore” con Herschell Gordon Lewis, ¿no?


Cada una de las tres películas de esta trilogía (que nada tienen que ver entre sí, más allá de que el argumento de cada una de ellas ronda alrededor del mito de las siete puertas del infierno) es una maravilla a su manera, pero como allhallow’sevees para un servidor día de ver por lo menos un título de zombies, que mejor que haceros una pequeña reseña de una de las mejores películas de la historia del género y el título que abre la trilogía… aunque no sea una película de zombies al 100%. Si no la has visto ya estás tardando. Sirva esta reseña, libre de spoilers, para convencerte de ello.

Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (“PauraNellaCittàdeiMortiViventi”) siempre ha estado a la sombra de El Más Allá entre los aficionados al género. Bien valorada, pero siempre por debajo de la considerada por muchos como la obra maestra de Fulci. Para mí siempre ha estado por encima de los otros dos títulos de la trilogía, y su revisionado no ha hecho más que confirmarlo: estamos hablando de uno de los mejores títulos de Fulci (para un servidor, el mejor junto a El Destripador de Nueva York), con un guion genial y un ambiente que se enrarece a medida que avanza el metraje para culminar en un final que es simplemente perfecto, a pesar de ser, según las malas lenguas, un error que arreglaron como buenamente pudieron durante el montaje.


La historia da inicio con una sesión de espiritismo en la que KatrionaMaccoll se va al otro barrio, no sin antes haber visto cómo un cura se suicidaba en un cementerio en Dunwich (en claro homenaje a Lovecraft y su relato “El Horror de Dunwich”), provocando que se abra una puerta al infierno. De repente, en el pequeño pueblo comienzan a ocurrir cosas horribles, hecho que hará que el reportero Peter Bell (interpretado por Christopher George) comience una carrera contrarreloj para cerrar el acceso al inframundo.

A lo largo de su metraje encontramos situaciones memorables que son ya historia del terror. Aunque no hayas visto la película, si eres aficionado al género habrás visto, en algún momento de tu vida, la escena con un jovenzuelo Michele Soavi en un coche con una actriz que interpreta a su pareja, la cual empieza a vomitar sus propios intestinos. Y no, no hablamos de intestinos de atrezzo; hablamos de vísceras de cordero compradas en la carnicería de la esquina, todavía tibias. Si antes hablábamos de cómo Fulci llevaba al extremo a sus actores y actrices, Daniela Doria (la sufrida actriz que interpretó ésta escena) es el mejor ejemplo de ello, puesto que también muere de forma horrible en otras películas del mítico realizador como en El Gato Negro, El Destripador de Nueva York y Aquella Casa al Lado del Cementerio. Otro gran ejemplo de éste hecho es la escena en que 10kg de gusanos entran volando por la ventana. ¿Para qué usar gusanos de atrezzo, con todo el trabajo de artesanía que supondría, pudiendo utilizar gusanos de verdad? Lucio Fulci: genio y figura.


Esos característicos ultra primeros planos de los ojos son marca de la casa, al igual que esos travellings y zooms. La obsesión de Fulci con no esconderle nada al espectador es lo que le lleva a crear algunas de las secuencias de gore más memorables de la historia del género, y precisamente éste título es un gran ejemplo de ello. Reflejos y resquicios de otras épocas en que la artesanía primaba sobre el CGI, y encima todo regado con una exquisita banda sonora del genio Fabio Frizzi, que está tristemente de actualidad estos días debido a la cancelación de su concierto en Barcelona dentro del marco de la celebración del 50º aniversario del Festival de Sitges. 

En definitiva, uno de los trabajos más completos y disfrutables del poeta de lo macabro, el cual siempre utilizo para recomendar a quien no conoce la obra del realizador italiano ya que sirve como puente (junto a El Más Allá y Angustia de Silencio) a otras de sus obras, quizás más densas y con un ritmo narrativo más lento en algunos casos. Esto, dominguers, es Serie B para gourmets.


Y recordad que hoy os picarán a casa niños disfrazados, antes los que tenéis varias opciones, que van desde no abrirles la puerta hasta cerrársela en la cara, pasando por la maravillosa opción de hacer coles de Bruselas y cebollas cubiertas de caramelo para que se piensen que es una golosina. Se llevarán una maravillosa sorpresa, y así también ayudarás a que la juventud coma verduras. Esto restará tiempo de vuestra condena de servicios comunitarios, seguro.

Happy Halloween &HAIL SEITAN!

lunes, 24 de octubre de 2016

FreeDomingo especial Halloween: La casa del terror (TRAPPED ASHES)

¡Qué pasó dominguers!

Justo en una semana llega Halloween, ese día en que cuatro niños van disfrazados picando a las casas diciendo “truco o trato” y recibiendo un sonoro portazo por respuesta. Y más si vives en Catalunya, donde la insulsa y aburrida Castanyada gana la partida en la gran mayoría de sitios. Para algo bueno que se nos pega… Y luego los niños vuelven a sus casas frustrados y con la cesta con cuatro putos caramelos de miel y limón con el papel pegado que algún despistado ha encontrado en el fondo de un bote lleno de polvo.
Y luego están las cadenas de televisión, que programan tres películas de terror al año, una de ellas en Halloween como una especie de ejercicio de limpieza de conciencia, que probablemente sea La Novia de Chucky (por enésima vez) y el resto del año siguen marginando y menospreciando el género.

Así que la alternativa acaba siendo la de siempre: tirar de videoteca para poder ver cosas decentes, y no los mismos especiales y películas por trigésimo-quinta vez.  


Personalmente hay algo que me encanta en Halloween y en las fechas que lo rodean: ver antologías de terror. Son días para revisar Cryptshow, V/H/S, Cuentos de Ultratumba, Doctor Terror, Bolsa de Cadáveres, etc… pero también para descubrir nuevos o viejos trabajos que todavía no hayas visto. Ese fue mi caso, y desprecinté (por fin) el DVD de la antología La Casa del Terror (Trapped Ashes), con fragmentos dirigidos por directores reputados del género como Sean S. Cunningham (Viernes 13, Profundidad Seis…), Joe Dante (Gremlins, Aullidos) o Ken Russell (Viaje Alucinante al Fondo de la Mente…). Con tales nombres uno espera encontrarse con un buen conjunto de historias, pero el film se queda en un mero entretenimiento muy apto para adolescentes sobrehormonados en busca de esa película tan apta para ver con los colegas en estas fechas tan señaladas. ¿Por qué parece enfocada a ese público? Sencillo: tetas, sangre y humor que pretende ser negro al estilo de Historias de la Cripta pero se queda en descafeinado. Como toda buena antología, vamos por partes… Y, ya sabéis, como siempre libre de spoilers. Eso sí, en esta ocasión comentamos el argumento de cada fragmento sin entrar en detalles reveladores que puedan afectar a su visionado.


La película comienza con un grupo de gente subiéndose a un carrito que realiza un tour por unos estudios de cine: dos parejas, un antiguo actor de serie B al que nadie da ya trabajo y una chica joven que es una especie de Lydia de Beetlejuice con una reciente adicción al crack. Todos ellos insisten al guía en que quieren ver la casa donde se grabó la película (ficticia) Histeria, una mansión a lo motel Bates que parece abandonada, y éste acaba cediendo. Una vez dentro, se separan y se reencuentran en una sala de la que no pueden salir, tal y como ocurría en la película. Al informarles el guía de ello se dan cuenta de que la única forma de salir es procediendo tal y como los protagonistas de Histeria: cada uno de ellos debe contar una historia de terror.

El primer fragmento es “The Girl With Golden Breasts” (La chica con los pechos de oro), dirigido por el maestro Ken Russell. Una historia cuyo título habla por sí mismo, en la que su protagonista sufre ciertos “problemillas” con sus implantes tras hacerse una operación de aumento de pecho a través de un novedoso método con el cual no es necesario el uso de silicona ni gel. Con un tono y estilo que cruza la serie B más videoclubera con la cienca ficción más psicodélica y barata, éste es sin duda el fragmento más gamberro de la antología, aunque peca de excesivamente histriónico y pretende tener un final con esa clase de impacto que provoca Campamento Sangriento pero sin conseguirlo en absoluto. El gore es bastante correcto, aunque más casquería habría hecho que el fragmento ganara muchos enteros.  


La historia de Sean S. Cunningham es la siguiente en la lista. “Jibaku” es el fragmento visualmente más interesante de la antología. Cuenta una historia de fantasmas japonesa occidentalizada que contiene una de las escenas de necrofilia más desagradables que recuerdo. Con un tono erótico muy bien llevado y la inclusión de escenas animadas, se trata de un trabajo fresco y efectivo pero de conclusión demasiado simplista.  


 “Stanley’s Girlfriend” es, sin lugar a dudas, la historia más original del compilado. Ambientado en el Hollywood de los años 50, narra la historia de Leo, un escritor de cine de serie B, y Stanley, una joven promesa de la dirección. Sí amigos, Stanley no es otro que Stanley Kubrick, sobre el cual se referencia su obra primeriza sin entrar en detalles. Pero no estamos ante un corto biográfico, ni mucho menos, ya que a esa situación realista se le da un tono sobrenatural al aparecer en la vida de Stanley una mujer que provoca que la amistad entre los dos protagonistas acabe desapareciendo. Quizás el principal problema de este corto es haber sido escogido para una antología en la cual no pega ni con Epoxy, porque tiene un giro de guion que es cuanto menos original pero no tiene, en absoluto, ese tono relativamente humorístico que tienen el resto de historias y, sobretodo, el wraparound.  


La última historia la cuenta la gótica yonki que no para de comer galletitas y fue el primer (y último… con razón) proyecto como director de John Gaeta, el especialista en animación que llevó a cabo los innovadores avances en tal campo a través de la trilogía Matrix, con lo cual cuesta comprender cómo es posible que haya llevado a cabo este esperpento tecnológico que es “My Twin, the Worm”, que cuenta con un CGI vergonzoso a la altura de un salvapantallas de Windows 98. De la historia y su previsibilidad mejor ni hablamos… ya os dejamos juzgar a vosotros mismos.


De vuelta al wraparound dirigido por Joe Dante, la película concluye sin ningún tipo de conclusión que una sus fragmentos en un espectáculo de previsibilidad bochornoso. Es lo que tiene gastarse el dinero de los productores en poner de LSD hasta el culo a directores clásicos para escribir y dirigir algo totalmente alejado de su propio estilo en lo cual es difícil reconocer su sello. Entretenimiento simplón, una de esas “películas puente” para que las nuevas generaciones den el paso a ver productos más arriesgados. Nada más.



Óscar Lladó